El 24 de febrero de 2022 la Federación de Rusia encabezada por su presidente Vladimiro Putin agredió a Ucrania iniciando una guerra, sin previo aviso y sin ninguna razón valedera. El expansionismo ruso, demostrado ya en la guerra de Georgia en el 2008, en la anexión de Crimea en el año 2014 y en la conquista de parte del territorio del Donbas en el mismo año, no tiene ni tendrá límites.

Ucrania con más de 800 kms. de fronteras con Rusia siempre fue una presa apetecible, tanto por sus riquezas como por este expansionismo ruso que, al inicio de agresión, pareció imparable. Recordamos que una gran potencia predijo que en tres días Ucrania caía. No fue ni será. Así este “ruskyi mir” -Mundo ruso- intenta ser el justificativo de algo injustificable.

Pero Ucrania, nación 20 veces más pequeña de la Federación de Rusia, y con una población aproximadamente 10 veces menor, resiste. Es más, en algunos puntos pasó al contraataque, y ha reconquistado territorios estratégicos como el de la Provincia de Jerson. El armamento de Occidente ayudó claro, pero el soldado ucraniano lucha por convicción, por amor a su patria, tiene incentivos morales para ello contrastando con el ruso enviado a una guerra que no ha querido y que le ha provocado tantas o más perdidas que a los ucranianos. Cabe aclarar, eso sí, que Ucrania nunca apuntó a objetivos civiles rusos mientras que las tropas rusas a la órdenes del dictador Putin, han causado ingentes bajas en la población civil ucraniana, léase destrucción de edificios destinados a vivienda, medios de transporte llenos de pasajeros, e incluso matanzas por el simple placer de asesinar ucranianos como ocurrió en Bucha, suburbios de Kyiv, hoy investigados por la comunidad internacional como crímenes de lesa humanidad. Fosas comunes se encuentran por doquier en los territorios reconquistados.  Los rusos no perdonaron ni a niños ni ancianos.

Pues bien, para recordar este triste acontecimiento, el viernes 24 de febrero al atardecer, los ucranianos convocados por la Representación Central Ucrania en la R. Argentina realizaron, desde las esquinas de Santa Fe y Callao, una marcha hacia la embajada de Rusia, o sean aproximadamente 600 metros en que un nutrido grupo de patriotas de mas de 800 personas, avanzó en forma pacífica para demostrar así su repudio a la agresión rusa. No faltaron banderas polacas y de otras colectividades en la marcha portadas por sus delegados. Los manifestantes, por su parte, iban munidos de banderas y banderitas ucranianas y también argentinas que fueron repartidas por los organizadores lo que le dio al acto un hermoso colorido. También se entregaron  volantes con las letras del Himno Nacional de Ucrania, Oy u luzi chervona Kalyna, Ukraino Ukraino, ambos en dos idiomas y en fonética  en la parte castellana.

Ya frente a la embajada rusa el acto consistió en una permanente arenga por micrófonos y parlantes móviles sobre esta guerra y consiguiente matanza e instando a los concurrentes a seguir apoyando esta resistencia de Ucrania. La Sra. Halyna Hlushka maestra de la escuela sabatina de la Asociación Ucraniana Renacimiento de Avellaneda, hizo un recordatorio y recitó una poesía acorde a la ocasión. Por último el Dr. Pedro Lylyk Presidente de la R.C.U. pronunció el discurso principal en el que puso énfasis en la matanza de civiles y en los millones de desplazados en su mayoría niños. Con la entonación de los himnos nacionales de Ucrania y de la Argentina concluyó este emotivo acto que sirvió como homenaje además a las miles de víctimas ucranianas, tanto civiles como militares que provocó esta guerra.

Dr. Jeremías M.Taurydzkyj

Redactor R.C.U