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Carta abierta del arzobispo mayor de los ucranios


El arzobispo mayor y cabeza de la Iglesia ucrania greco-católica, monseñor Sviatoslav Shevchuk, dio a conocer una carta en la que asegura que Ucrania “necesita el apoyo efectivo de la comunidad cristiana mundial” para salir adelante en la guerra que enfrenta a su nación y a Rusia por el control territorial de Crimea. También denunció las graves violaciones a la libertad religiosa y la persecución a fieles ucranios de diversas denominaciones cristianas y de otras religiones, y pidió que la Iglesia ortodoxa rusa no difame a la jerarquía católica ucrania ni promueva el enfrentamiento.

El arzobispo mayor y cabeza de la Iglesia ucrania greco-católica, monseñor Sviatoslav Shevchuk, dio a conocer una carta abierta dirigida a las conferencias episcopales, a los líderes religiosos y políticos del mundo y a todos los hombres de buena voluntad en la que asegura que Ucrania “necesita el apoyo efectivo de la comunidad cristiana mundial” para salir adelante en la guerra que enfrenta a su nación y a Rusia por el control territorial de Crimea.

Schevchuk aseguró que la caída del “régimen brutal” de Víctor Yanukovich, depuesto en febrero de 2014, fue “un triunfo moral” de los ucranios que buscan construir una sociedad plenamente democrática, y sostuvo que la “búsqueda de la libertad” fue contentada con la anexión territorial de Crimea a Rusia.

“Desde hace meses, el país sufre la desestabilización que generan el apoyo extranjero al separatismo y la actividad terrorista en Donetsk y en la región de Luhansk. En una palabra: el país sufre la guerra”, expresó.

Monseñor Shevchuk recordó que todas las iglesias y confesiones religiosas de Ucrania rechazaron la violencia del régimen de Yanukovich, la anexión de Crimea y la división del país; en cambio, cada noche en la plaza de Maidan, buscaron promover, a través de la oración, el respeto de los derechos civiles, la no violencia, la unidad del país y el diálogo.

El arzobispo mayor denunció que el conflicto armado en Crimea trajo que algunas de las iglesias y comunidades religiosas hayan sido “objeto de discriminación”, y puso en evidencia la represión contra los tártaros musulmanes. También aseguró que las principales víctimas del conflicto son los civiles: “Hoy en día hay más de 1.000 víctimas civiles en las ciudades densamente pobladas, y cada día hay 50 o más muertos”.

“La infraestructura de las ciudades, como carreteras y puentes, subestaciones eléctricas, minas de carbón y las instalaciones industriales están siendo destruidas para paralizar la economía y la futura reconstrucción, que se convertirá en la responsabilidad del estado ucraniano. Cientos de miles de personas se han visto obligadas a huir de la guerra que llevan hacia el corazón de las ciudades los llamados separatistas”, denunció.

Monseñor Shevchuk puso en relieve la situación de discriminación que se cierne sobre la Iglesia greco-católica en la región de Crimea. Afirmó que el obispo y casi todos los sacerdotes fueron obligados a abandonar los alrededores de Donetsk, la mayor ciudad de la zona, y cargó contra quienes profanaron el pasado sábado 16 de agosto el pequeño monasterio de las Siervas de María Inmaculada en la mencionada ciudad.

También los protestantes son fuertemente perseguidos: “Dos hijos del pastor de la Iglesia evangélica ‘Metamorfosis’ y dos diáconos de esa comunidad fueron secuestrados en pleno oficio religioso, torturados y asesinados. Sus cuerpos fueron exhumados de una fosa común en Sloviansk”.

“Por desgracia, los atribulados católicos ucranianos, griegos y romanos, fieles de la Iglesia Ortodoxa Ucraniana del Patriarcado de Kiev y protestantes en el este de Ucrania están en peligro aún más por la retórica de los líderes ortodoxos en Rusia, que se está convirtiendo cada vez más similar a la propaganda de las autoridades políticas y medios de comunicación de Rusia”, relató el obispo.

Según el arzobispo mayor de Ucrania, la Iglesia ortodoxa rusa acusa a sacerdotes de diversas denominaciones cristianas de fomentar la violencia contra el clero y los fieles prorrusos. Schevchuk rechazó dichas acusaciones y aclaró que los capellanes militares que sirven en la región no están autorizados a interferir en la vida de las comunidades religiosas locales.

“Ucrania necesita el apoyo efectivo de la comunidad cristiana mundial y el apoyo de todas las personas de buena voluntad. En un contexto mediático lleno de propaganda, le pedimos que evalúen la información críticamente. Necesitamos sus oraciones, su discernimiento, sus buenas palabras y acciones efectivas. El silencio y la inacción conducirá a una tragedia mayor. El destino del vuelo MH17 es un ejemplo de lo que puede suceder, si se permite que la actividad terrorista continúe”, concluyó el arzobispo mayor de los ucranios.

Monseñor Shevchuk preside la Iglesia ucrania greco-católica, de rito bizantino y en plena comunión con la Santa Sede. El prelado viajó varias veces a Roma para anoticiar al Santo Padre sobre la situación política y social en su país. El arzobispo mayor, que reside en Kiev, conoce al pontífice desde la época en que era arzobispo de Buenos Aires y él tenía a su cargo la eparquía de los ucranios en la capital argentina.

/Gentileza María Lytwyn/

Secretariado de la R.C.U.

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