Dr. Jeremías M.Taurydzkyj | Maldonado
@|En estos días, observamos consternados una vez más los crímenes que sigue cometiendo la Federación de Rusia, principalmente contra objetivos civiles.

La destrucción de la represa Nova Kajovka o Kakhovka en el sur de Ucrania, en la región de Jerson, sobre el río Dnipró, ha puesto en peligro no solo miles de vidas de la población civil que tuvo que ser evacuada con premura sino que también, a raíz del siniestro provocado por Rusia, la central hidroeléctrica UkrHidroEnergo al quedar totalmente inutilizada hay peligro que se derramen 400 toneladas de aceite de turbina proveniente de los transformadores de bloque que están instalados. O sea además hay un peligro latente de desastre ecológico.

En esta injusta guerra de agresión por parte de la Federación de Rusia que ya está durando casi 16 meses, fueron miles los civiles asesinados sin piedad y sólo el recuerdo de Bucha, un suburbio de Kyiv, lo demuestra. Soldados ucranianos, apresados sin armas, fueron fusilados sin más, violándose así toda norma de la Convención de Ginebra. En territorios recuperados van apareciendo tumbas colectivas en las que inclusive se han encontrado cadáveres de pequeñas criaturas.

Pero para el zurdaje del mundo parece que nada de lo aquí relatado pasó. Sin ir más lejos, mientras el Presidente uruguayo Dr. Luis Lacalle Pou ha condenado la invasión y la guerra en varias oportunidades, el partido opositor, o sea el Frente Amplio, siempre se ha negado a suscribir comunicados conjuntos o dar su voto para condenar los crímenes de guerra contra el pueblo ucraniano, en iniciativas de este tipo que surgieron del Partido Nacional.

Triste pero real, olvidando los del partido opositor que en Uruguay una importante comunidad de inmigrantes ucranianos contribuyó a hacer grande este pequeño país.