Página principal / Noticias / Novedades de actualidad de Ucrania / EN DEFENSA DEL IDIOMA UCRANIANO: REFLEXIONES DEL PROFESOR DE IDIOMA UCRANIANO YURIJ SHEVCHUK. UN ANÁLISIS PROFUNDO DE POR QUÉ, DE QUÉ MANERA SE LLEVÓ Y LLEVA A CABO LA RUSIFICACIÓN.

EN DEFENSA DEL IDIOMA UCRANIANO: REFLEXIONES DEL PROFESOR DE IDIOMA UCRANIANO YURIJ SHEVCHUK. UN ANÁLISIS PROFUNDO DE POR QUÉ, DE QUÉ MANERA SE LLEVÓ Y LLEVA A CABO LA RUSIFICACIÓN.

A fines de mayo del cte. año visitó Ucrania, el conocido eslavista, profesor de idioma ucraniano en la Universidad de Columbia y Harvard, EEUU, Yurij Shevchuk, fundador del club de cine ucraniano en Columbia, quien dictó varias conferencias en el marco del tema “La Rusificación en Ucrania. Tradiciones e innovaciones”. El nombrado también había visitado la Argentina, hace bastante tiempo. Estas fueron sus reflexiones.

La caída del imperio:

Pregunta: interesante que en esta esquizofrenia, con mucho entusiasmo toman parte personajes de quienes difícil sería sospechar por contribuir a la autodestrucción cultural. Son reconocidos literatos, públicos intelectuales, que se rebajan al punto de dar su conformidad para que con ellos la conversación se lleve a cabo tanto en ucraniano como en ruso, ello en los medios de comunicación masiva. Porqué en Ucrania, luego de la caída de la URSS prosigue la implantación del idioma ruso como un elemento de disociación.? Y es que un fenómeno similar no se observa en otras repúblicas de la ex URSS…Por lo menos con excepción en Bielorrusia.

Respuesta: A Ucrania y Bielorrusia yo le agregaría también Kazajstán, respecto a cuya república también se ciernen nubes de rusificación creando así un problema en la cultura, el idioma y en la mentalidad de la población. Existen una serie de motivos que indican las razones del éxito de tal política imperial en Ucrania y el poco apego que tiene la misma en otras ex repúblicas soviéticas, salvo las señaladas.

En primer término Ucrania, en las regiones que más sufrieron el dominio ruso soviético, la política de asimilación fue llevada a cabo en forma masiva, consecuente y brutal.

Otra de las razones es la inexistencia –en Ucrania- de una fuerte elite nacional que tuviera un peso económico, suficiente para contrarrestar dicha política de rusificación con una política idiomática, como por ejemplo ocurrió en Polonia. Y la tercera causa el mito respecto a la “consanguinidad” o “emparentamiento” de los idiomas ucranianos y bielorrusos, de sus civilizaciones y de la mentalidad con los rusos, que contribuye en forma fácil y con éxito enraizarse en las mentalidades de la gente, quitando fuerzas para una consiente oposición o resistencia.

El imperialismo ruso aplicó contra el idioma ucraniano diferentes formas de asimilación que fueron imposibles respecto a los idiomas de los países bálticos o del cáucaso. Esto es lo que Yurij Shevelov llama “medios de presión interna” contra el idioma, introduciéndose en el propio sistema, en la sintaxis, en la gramática, fonética y en el léxico, como el menos defensivo de los métodos para la asimilación de los procesos. Y Shevelov consideró este método como una original creación del imperialismo ruso. Ni los británicos, ni los franceses ni españoles propendieron a destruir o debilitar el idioma de los países ocupados desde dentro. Los imperialistas rusos lo hacen con llamativa productividad, efectividad y con consecuencias a largo plazo. Uno de estas consecuencias es ir formando en las mentes de una gran parte de los ucranios el convencimiento de que su idioma, no tiene originalidad, que es una copia, muy pobre, del ruso.

Los medios de una presión masiva sobre el idioma, en primer término, toman las formas de prohibiciones o sea, de que por el uso del idioma nacional se impongan sanciones. Y en segundo término la creación de una situación idiomático cultural, cuando el capital idiomático se concentra en el idioma de la metrópoli. Y por su conocimiento y uso, que ayudó a la unión al imperio, abría un cúmulo de posibilidades y carreras aseguradas (era la clásica situación de la India británica). O sea ningún imperio puede existir sin una participación masiva de los colonizados en los mecanismos de opresión, control y gobierno, dado que la metrópoli colonial no cuenta con los recursos humanos para ello, esto a los fines de distribuir a su propia gente por todos lados. En el caso de Ucrania los métodos de presión externa guardaban analogía que los implementados en Argelia o en Marruecos por los franceses o en la India y Sudáfrica por los ingleses.

Ante la pregunta si el “imperialismo ruso lingüístico” se modificó con el tiempo y como se adaptó a los tiempos del siglo XXI, Yurij Shevchuk respondió.

No se le puede negar a los rusificadores cierta inventiva, y en particular la circunstancia de haber adaptado las formas de la asimilación, o sea de la rusificación de Ucrania en base a las circunstancias del caso. La situación tuvo un cambio radical cuando, en 1989, en la todavía R.S.S. de Ucrania fue votada la ley del idioma, que obligó a los burócratas en los próximos 10 años a aprender el idioma ucraniano. Esto nunca se llevó a la práctica o sea nunca pasó. Porqué.? Dado que nació un Estado decorativo y por ende debía seguirse también una política idiomática decorativa. O sea Ucrania a partir de 1991 tenía todos los atributos de un Estado, su himno nacional, los colores de su bandera, la burocracia, su presidente, sus fuerzas armadas, pero en su sustancia, en el fondo, ella era dirigida por los mismos comunistas, los de Kravchuk y Kuchma. Directores “rojos”, gente a quienes esta cultura e idea de la nacionalidad no sólo eran extrañas, sino profundamente enemigas y ajenas. Otra cosa es la circunstancia que estos descubrieron que sobre este tema podrían aumentar sus riquezas y bienestar.

Y en una de sus reflexiones más punzantes el profesor Shevchuk nos dice que conforme la opinión de todos los politólogos de Occidente, que él leyó o escuchó, coincidieron en que la principal característica de la elite política de Ucrania es la inexistencia de un sentimiento nacional, y un definitivo desinterés de dejar tras de si una página en la historia, a excepción de una estadística sobre su enriquecimiento personal. Y esta es una característica de todos, sin excepción, los presidentes de Ucrania, remarcó Shevchuk (los dos subrayados son nuestros J.T.).

La antipolítica idiomática.

Pregunta: ¿cómo reaccionan en el mundo ante el bilingüismo? Y ¿en qué consiste la peligrosidad de la bilingüística para Ucrania?

Es la ideología de un falso internacionalismo, y en el fondo una política de supremacía de Moscú. Y sólo a los ucranios les resulta indiferente, o sea en qué idioma hablar. En el mundo sí tiene sentido. El bilingüismo es una forma de asimilación y el camino hacia el monolingüismo, o sea en el caso de Ucrania, el camino hacia la rusificación. Y es lo que tanto yo como muchos otros llamamos “la esquizofrenia idiomática”, que consiste en una caótica y artificial imposición a los ucranios de utilizar el idioma de sus vecinos en un segundo o en una onda de tiempo. Así en la radio o televisión el conductor, quien domina el idioma ruso, lo utiliza como el materno, y quien es ucranio parlante no tiene otra posibilidad que traducir el mensaje al ritmo de la onda. Y es interesante que en esta esquizofrenia tomen parte personalidades, a quienes difícilmente podríamos sospechar de querer participar en este canibalismo cultural. Son reconocidos literatos, públicos intelectuales, que se degradan por el sólo hecho de aceptar, que la entrevista se lleve a cabo en idioma ruso, en un medio de comunicación ucraniano! (J.T.)

Y debo admitir que en otras situaciones, cuando en países colonizados o que dependen de una “metrópoli” como Puerto Rico, Cataluña o Québec, he visto que no existe una política esquizofrénica como la que se observa en Ucrania. E inclusive cuando el diálogo se lleva a cabo con personajes que no dominan el idioma tanto hispano, como el catalán o el francés, dicho diálogo, casi al instante, es silenciado y aparece la traducción.

Y la implantación en toda la nación, e inclusive en regiones, en las que los ciudadanos, que hablan en ruso representan no más del 5% de la misma, dicha esquizofrenia idiomática llega hasta el punto, que el entrevistado que habla en ucraniano, no puede quedarse con escuchar su propio idioma ni por cinco minutos.

El propio Shevelov escribió que al privarlo de la jerga, el idioma está destinado a desaparecer, dado que ésta es la zona en cada idioma en la que nace “sangre nueva”. Y si tomamos diccionarios de jerga ucraniana como el de Lesia Stavitska, el mismo es en un 70 a 80% ruso. (¡)

Pregunta: Es obvio que la política respecto a la explotación de los titulados del idioma de una nación es estratégica y por ejemplo vemos que en los medios de información masiva, en el Internet y en la edición de libros se diferencian entre Ucrania y otros países del mundo? Cual es la esencia de dicha diferenciación?

En Occidente dicha política se cristalizó en el punto, que un Estado no tiene necesidad de aplicar tanto mecanismos de control, o políticas de incentivo o sanciones por el no uso del idioma base. En EEUU por ejemplo, no existe una ley de idioma, y ningún artículo de la Constitución determina al idioma inglés como el oficial. Sin embargo la propia lógica de la nación le dicta a la gente los principios que determinen los contrapesos que impidan tener conciencia de su rol estratégico no sólo en la vida política de la nación e inclusive en el Internet. A nadie se le ocurrirá publicar propaganda o pegar baners en francés, por más que sea su idioma materno. Todos entienden que ello sería contraproducente.

Pregunta: Se escucha que la ucrainística en el mundo está pasando por un período de decadencia. ¿Esto responde a la realidad?

Sin duda alguna que la condición de los estudios en Occidente no se corresponden con peso que tiene Ucrania en Europa y en el mundo. La tendencia hacia el decaimiento es real. En Francia por ejemplo poco se escucha sobre la ucrainística, allí no existen centros de ucrainística institucionalizados en universidades de prestigio como es la Sorbona, etc. En ellos la slavística se limita centralmente en lo ruso y ello implica que quedan de lado el interés por las otras culturas y en particular la ucraniana. Y el problema radica en que este poco o nulo interés gira en torno al desdén o desprecio por lo demás, y por una elemental falta de interés en otras, reitero en particular por la ucraniana. Esta postura lleva hacia la marginalización de los estudios de ucrainística, a pesar que, curiosamente, se trata de una nación que en el continente aglutina a 45 millones de ucranios, a lo cual cabe agregar entre 10 y 15 millones en otras partes del mundo.

Y la cuestión también radica en que inclusive los estudiantes que eligieron la ucrainística como especialidad, no reciben ni un apoyo moral ni la señal que Ucrania aparece como una potencia de peso e importancia para sus estudios, para la diplomacia, y para los negocios, en la carrera de estos jóvenes estudiantes. Y por si fuera poco lo que está ocurriendo hoy en la nación no ayuda para nada en apuntalar el nivel ni de la ucrainística ni de la civilización ucraniana en el mundo. Y la cuestión no radica en un tema solo banal o sea el apoyo financiero. El problema se centra, además, en que los estudiantes que eligieron la ucrainística como especialidad no reciben señales que testifiquen que Ucrania está adquiriendo la fuerza de ser una nación importante, o sea la tierra prometida para apuntalar y dar peso a la carrera de estos jóvenes estudiantes.

E inclusive hoy existen tendencias que tratan de centrar o desplazar los verdaderos problemas de la ucrainística presentando la misma y la lucha de los ucranios por su independencia, como una rama del fascismo o inclusive del antisemitismo.

En Occidente hay historiadores y ensayistas, e inclusive de ascendencia Ucrania, que escriben sobre estos temas, y al mismo tiempo muestran sus posturas en contra del Holodomor, diciendo que el mismo no puede comparárselo con el Holocausto, dado que ello trivializa a este último. Esta escuela de pensamiento en la ucrainística se cruza con la propaganda contra la diáspora de Occidente que en su momento difundían los servicios de inteligencia de la ex URSS, cuando desparramaban noticias contra el movimiento insurgente Ucranio del U.P.A. y endilgaban a todo el movimiento nacionalista dándole un mote de fascista , antisemita, antinacional y traidor.

Pregunta: ¿qué es lo que más interesa a los amantes del cine tanto europeos como norteamericanos, el cine de los otrora centros del imperio o de los países que fueron sus colonias? Y como juega en este plano el cine ucranio, ¿es de interés de la gente?

Es interesante que contrastando con la situación ucranio-rusa, casi siempre en los productos tanto, franco-argelinos, franco-marroquíes u otros, en las pantallas se trata de dar protagonismo a las antiguas colonias. Lo hacen de tal forma que el mundo en general conozca su historia y experiencia. Lo veo y lo siento permanentemente cuando asisto al mayor festival de cine en New York, Tribesa y en uno de los más importantes exponentes del cine europeo, me refiero al festival de San Sebastián en España. Y en qué nos diferenciamos de ellos, en que para nosotros la producción cinematográfica ucranio-rusa es el “beso de la muerte”. Y concretaba para nosotros sólo un tema monetario. Las ideas, el sentido, la ideología y la propaganda eran rusas. En estas expresiones cinematográficas no sólo no existe la palabra de los ucranios o sea nuestra influencia, sino que está presente la difamación, y la deshonra de los ucranios, de su cultura, de su idioma y de los derechos individuales. Allí se nos presenta como los portadores de los peores y primitivos principios. En dichos proyectos toman parte muchas veces verdaderos talentos quienes podrían quedar en la historia como tales, ser verdaderos íconos de Ucrania, sin embargo por su obrar y accionar quedarán para las generaciones futuras como colaboracionistas. Para mi, el cauce de las cintas antiucranias de los últimos tiempos, es una señal de la agonía del imperialismo ruso, que se agotó ideológica, moral, espiritual y culturalmente, y que por ende se presta a tales formas primitivas y arteras de propaganda, que están dirigidas a gente que no está preparada para la mínima reflexión.

En Occidente existe un creciente interés por el cine de lugares exóticos. En EEUU el cine exótico es el ruso. Y la competencia que puede pretender el cine ruso en Hollywood es la competencia de un niño con un adulto, con su arsenal de experiencias, con su talento etc..

Tanto la cultura rusa, como la mentalidad y mucho menos el “glamour”, son tan extraños e inentendibles para el americano común, que no tienen ninguna chance de competir con el segmento del cine hispano, francés o italiano.

Desde el inicio de la actividad del club de cine en la Universidad de Columbia estuve sorprendido por el gran interés que existe por el cine ucraniano, entre los amateurs a quienes les interesa el cine exótico. Y nosotros mismos nos extrañamos cuan interesantes podemos ser en la pantalla, cuando en Ucrania por fin aparezca el cine nacional. Existe un segmento del mercado interesando en el tema. Pero otra cosa es que en Ucrania las películas se realizan pensando en el consumidor ruso. Y es por ello que en ellas están ausentes interesantes historias sobre Ucrania, ausente el idioma ucraniano, están ausentes géneros ucranios con los cuales el público puede consustanciarse o identificarse, en ellas hay muy poco humor, y sí mucho pesimismo.


Traducido por: Dr. Jeremías Taurydzkyj
Secretario

Acerca de RCU